Tipos de Insulina: Cuáles Hay y Para Qué Sirven
La insulina es una hormona y, como medicamento, ayuda a controlar la glucosa (azúcar) en sangre en personas con diabetes. Existen varios tipos según qué tan rápido empiezan a actuar y cuánto duran: de acción rápida, intermedia, prolongada (basal) y mezclas. Es un medicamento que siempre requiere receta y supervisión médica; el tipo y la dosis se ajustan a cada persona.
¿Qué es la insulina?
La insulina es una hormona que produce el páncreas y que permite que la glucosa entre a las células para usarse como energía. En la diabetes tipo 1 el cuerpo casi no produce insulina, y en la diabetes tipo 2 puede producirse poca o usarse mal (resistencia a la insulina). Como medicamento, la insulina se administra para mantener la glucosa en un rango seguro. No cura la diabetes: ayuda a controlarla.
¿Para qué sirve y cómo actúa?
La insulina inyectable reemplaza o complementa a la que el cuerpo no produce en cantidad suficiente. Al hacerlo, baja la glucosa en sangre y previene tanto los síntomas como las complicaciones del exceso de azúcar a largo plazo. Se aplica por vía subcutánea (debajo de la piel) y, en el hospital, a veces por vía intravenosa bajo vigilancia. El médico elige el tipo, la dosis y los horarios de acuerdo con tu tipo de diabetes, alimentación, actividad y resultados de glucosa.
Tipos de insulina según su acción
La forma más útil de clasificarlas es por qué tan rápido empiezan a hacer efecto y cuánto duran:
- Acción ultrarrápida y rápida: empiezan a actuar en pocos minutos. Se usan alrededor de las comidas para controlar la subida de glucosa por los alimentos (insulina "de la comida" o prandial).
- Acción intermedia (NPH): tardan más en actuar y cubren varias horas. Se usan para aportar una base a lo largo del día.
- Acción prolongada (basal): liberan su efecto de forma lenta y sostenida durante casi todo el día, cubriendo las necesidades de fondo entre comidas y por la noche.
- Mezclas (premezcladas): combinan en una sola presentación una insulina de acción rápida con una intermedia, para cubrir comidas y base con menos aplicaciones.
Muchos esquemas combinan una insulina basal con una rápida en las comidas. Cuál o cuáles te convienen, en qué dosis y a qué hora, es una decisión médica individualizada.
Presentaciones comunes
La insulina suele venir en frascos (viales) para usar con jeringa, en plumas o lapiceros precargados o recargables, y en cartuchos. Algunas personas usan una bomba de insulina. La concentración más común es de 100 unidades por mililitro. La técnica de aplicación, la rotación de los sitios y la conservación (refrigeración) son parte del manejo que tu equipo de salud te debe enseñar.
Efectos secundarios e interacciones importantes
El efecto adverso más importante es la hipoglucemia (glucosa demasiado baja), que puede causar temblor, sudor, mareo, confusión y, en casos graves, pérdida del conocimiento. Conoce sus señales en nuestra guía de hipoglucemia. Otros efectos posibles son aumento de peso, reacciones en el sitio de inyección y, si no se rota el sitio, bultos en la piel (lipodistrofia).
El riesgo de hipoglucemia aumenta con el ayuno, el ejercicio intenso, el alcohol y al combinar la insulina con otros medicamentos para bajar la glucosa. Por eso, informa a tu médico de todos los medicamentos y suplementos que tomas. Nunca ajustes la dosis por tu cuenta.
Señales de urgencia: si hay hipoglucemia grave con confusión, convulsiones o pérdida del conocimiento, o glucosa muy alta con vómito, respiración rápida y aliento afrutado (posible cetoacidosis), busca atención médica de inmediato o llama al 911.
Una nota importante sobre su uso
La insulina es un medicamento que requiere receta y valoración médica. No te automediques y no inicies, suspendas ni cambies tu tratamiento sin indicación de tu médico. El tipo de insulina, la dosis y los horarios se eligen para tu caso y se van ajustando según tu control de glucosa, tus estudios y tu forma de vida. El seguimiento médico es lo que hace que el tratamiento sea seguro y eficaz.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos tipos de insulina hay?
Por su rapidez y duración se agrupan en insulina de acción rápida (ultrarrápida y rápida regular), de acción intermedia (NPH), de acción prolongada (basal) y mezclas que combinan dos tipos. Cuál o cuáles te corresponden lo decide tu médico según tu tipo de diabetes y tus niveles de glucosa.
¿La insulina cura la diabetes?
No. La insulina no cura la diabetes, pero ayuda a controlar la glucosa cuando el cuerpo no produce suficiente o no la usa bien. Es indispensable de por vida en la diabetes tipo 1 y a veces necesaria en la diabetes tipo 2. Siempre se usa bajo receta y supervisión médica.
¿Cuál es la diferencia entre insulina basal y de acción rápida?
La insulina basal (de acción prolongada) cubre las necesidades de fondo a lo largo del día y la noche. La insulina de acción rápida se usa alrededor de las comidas para controlar la subida de glucosa por los alimentos. Muchos esquemas combinan ambas; el ajuste lo hace tu médico.
¿La insulina requiere receta médica?
Sí. La insulina es un medicamento que requiere receta y valoración médica. El tipo, la dosis y los horarios se individualizan. No inicies, suspendas ni cambies tu insulina por tu cuenta: hacerlo puede causar hipoglucemia o descontrol de la glucosa.
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Este contenido es informativo y educativo y no sustituye una consulta, diagnóstico ni tratamiento médico. No constituye una recomendación de compra ni de uso de ningún medicamento. Consulta siempre a un profesional de la salud antes de iniciar, suspender o cambiar cualquier tratamiento. OneMed - Querétaro, México · soporte: [email protected].